“Un atisbo de éxito es solo el prefacio de tu gran gesta.”
El primer vislumbre de lo que puedes alcanzar es apenas la chispa que enciende la hoguera de tu potencial. No te detengas a admirar la llama inicial.
Piensa en un río que al principio es un hilo de agua. Su verdadero poder se revela cuando se une a otros arroyos, se ensancha y fluye imparable hacia el mar. Tu primer logro es solo el inicio de esa corriente.
La verdadera conquista reside en seguir nutriendo esa fuente, en permitir que crezca y se expanda hasta convertirse en un torrente que irrigue todos los aspectos de tu existencia.