Amor Amor

“Amar es ser la brújula y el destino del otro, sin perder el propio norte.”

Esta frase habla de la delicada danza entre la entrega y la individualidad dentro de una relación amorosa. Ser la brújula implica guiar, ofrecer dirección y apoyo, mientras que ser el destino sugiere ser el lugar de llegada, el refugio anhelado.

Sin embargo, la clave reside en la advertencia de no perder el propio norte. Es un recordatorio de que la devoción no debe disolver la esencia personal, sino complementarla. Piensa en dos árboles cuyas ramas se entrelazan suavemente, pero cuyas raíces permanecen firmemente ancladas en su propio suelo.

El amor verdadero nutre el crecimiento mutuo sin anular la identidad, permitiendo que cada uno sea tanto un punto de referencia como un fin en sí mismo para el otro.

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