Amor Amor

“La pasión es el huracán que arrasa, la devoción es el valle fértil que queda.”

Aunque la pasión puede ser avasalladora, es la devoción constante la que nutre la relación y permite que florezca a largo plazo.

Piensa en un paisaje tras una tormenta. La fuerza del viento puede parecer destructiva, pero el suelo que queda, si es fértil, permite el crecimiento. De igual manera, la devoción se encarga de cultivar y mantener la relación una vez que la intensidad inicial del enamoramiento se ha asentado, generando un cariño profundo.

La constancia del afecto es la que siembra la tierra para un futuro duradero.

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