“La pasión es la chispa que enciende la eternidad en un instante.”
Esta metáfora equipara la intensidad del deseo y el afecto a un evento cósmico, una explosión de luz y energía que redefine el tiempo.
Piensa en la creación del universo, un momento de pura potencia que dio origen a todo. La pasión actúa de forma similar, condensando la experiencia de toda una vida en un solo instante efímero.
Es esa devoción ardiente, ese enamoramiento que quema con una intensidad que trasciende las barreras temporales, dejando una marca imborrable.