Amor Amor

“La pasión es el fuego salvaje que enciende la existencia; el afecto, el lecho del río que le da cauce.”

Esta metáfora distingue entre la energía impulsiva y arrolladora de la pasión y la estabilidad y dirección que aporta el afecto.

Considera la pasión como un río caudaloso en temporada de crecidas, lleno de fuerza y desbordante. Es emocionante, poderoso, pero puede ser destructivo si no se canaliza. El afecto, en cambio, es como el lecho sólido del río, el cauce que guía esa energía poderosa, dándole una dirección, suavizando su ímpetu y permitiendo que fluya de manera constructiva.

Cuando estos dos elementos se combinan, la pasión mantiene viva la chispa y el afecto asegura que esa llama sea un calor constante y seguro, protegiendo el paisaje del amor de la erosión de la rutina.

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