Amor Amor

“El apego verdadero es la calma que sigue a la tormenta de la duda.”

La devoción profunda, una vez afianzada, se manifiesta como un puerto seguro en medio de las incertidumbres de la vida. Cuando las pasiones efímeras se disipan, queda un anclaje sólido, una confianza inquebrantable que nos permite navegar las vicisitudes con serenidad. Este cariño resiliente no busca la intensidad constante, sino la paz duradera que emana de saberse comprendido y aceptado en la propia vulnerabilidad.

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