“Somos dos constelaciones orbitando en el mismo universo de afecto.”
Cada individuo es un mundo, pero al encontrar el amor, dos universos se alinean. Las órbitas se sincronizan, creando un sistema propio donde el cariño es la fuerza gravitatoria que mantiene la armonía. Es un viaje estelar compartido, donde la pasión es la luz que ilumina cada día.