Amor Amor

“Donde hay escucha, crece la semilla del afecto; donde hay silencio, se seca.”

La atención genuina y la escucha activa son el nutriente esencial para que el amor florezca. Ignorar las palabras y los sentimientos del otro marchita la relación, como una planta sin agua.

Visualiza un diálogo como una danza; cada palabra es un paso, y la escucha atenta es el ritmo que permite que la danza fluya. Cuando uno deja de escuchar, la música se detiene y la danza se interrumpe.

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