“El amor es el aliento que desvela el color del mundo.”
El afecto genuino no solo ilumina nuestro interior, sino que también transforma la percepción de la realidad que nos rodea. Es como si, al ser amados y amar, nuestros ojos se abrieran a matices y vibraciones antes imperceptibles. Es ese toque que hace que los días grises adquieran profundidad y los momentos cotidianos resplandezcan con una belleza oculta.