“El amor es el susurro invisible que teje nuestros destinos.”
El afecto, en su forma más pura, no es un grito, sino una melodía silenciosa que resuena en el alma. Es esa fuerza sutil que guía nuestras decisiones, conectándonos con otros de maneras que apenas comprendemos, como hilos de seda que unen el tapiz de la existencia humana.