Amor Amor

“Donde florece la devoción, las raíces del apego se hunden en la eternidad.”

La devoción, esa entrega sincera y constante, es el abono que nutre la fortaleza del apego. Cuando el afecto se cultiva con esmero y propósito, se convierte en un lazo que trasciende el tiempo, como un árbol milenario cuyas raíces se entrelazan profundizando en la tierra, asegurando su permanencia y resistencia.

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