“El amor no es un puerto, sino la brújula que marca el rumbo hacia otros horizontes.”
Este sentimiento no es un destino final al que llegar, sino una guía perpetua. Como un navegante que confía en su brújula para explorar aguas desconocidas, el amor nos impulsa a crecer, a descubrir nuevas facetas de nosotros mismos y del mundo, siempre apuntando hacia adelante, hacia el porvenir.