Amor Amor

“El apego verdadero no ata, libera; florece en el jardín del otro sin marchitarse.”

A menudo confundimos la posesión con el cariño. El apego genuino se manifiesta como un apoyo incondicional, permitiendo que la otra persona crezca y se desarrolle plenamente. Es como un árbol robusto que da sombra y sustento, sin enredarse en las ramas del árbol vecino, sino complementándolo en un hermoso paisaje compartido.

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